News

La salud espiritual y cultural

de América Latina

Jueves 10 de noviembre 2022

GuerraMediatrends.png

Por Rainero Schembri

 

(Foto: en el palco, desde la izquierda, Rodrigo Guerra y Roberto Montoya).

 

Tras la pandemia, se reanudaron a lo grande los encuentros internacionales promovidos por Mediatrends América-Europa, un observatorio independiente que estudia las tendencias de la información internacional. La primera reunión tuvo lugar en Roma, en la Fundación Promoción Social, socio principal del Foro, en el Palacio San Calisto. Invitado de honor Rodrigo Guerra, Secretario del Consejo Pontificio para América Latina. El encuentro organizado por el periodista Roberto Montoya, con la colaboración del periodista argentino Hernán Sergio Mora, contó con la presencia de varios embajadores y de autorizados representantes de la comunidad latinoamericana en Roma.

 

Las iniciativas también son seguidas por el Movimento Tutela Sociale, un movimiento de opinión internacional promovido por UNIPACE (Universidad Internacional para la Paz) y REA (Radio y Televisión Europea Asociada).

 

Formalmente, el tema del encuentro fue la salud física y espiritual del gran continente latinoamericano donde viven, entre otros, millones de italianos. En realidad, Guerra se detuvo en el gran potencial del continente, pero también en sus incoherencias. Paradójicamente", argumentó Guerra, "tenemos problemas sociales muy graves y, sin embargo, somos quizás el continente más rico del planeta en materias primas y bienes ambientales. Simplemente deberíamos saber cómo gestionarlas mejor y en armonía".

 

Y aquí Guerra se detuvo en el sueño de unidad cultivado en su día por Simón Bolívar y otros que lucharon por la libertad y contra el colonialismo. En muchos aspectos somos únicos", argumentó, "sólo hay que recordar que todo el continente habla español junto con el portugués. Un ejemplo que no se encuentra en ningún otro sitio. Además, existe una sensibilidad común, una forma de entender la vida que se asemeja a casi todos los países y que les hace sentirse espontáneamente hermanos. Sin embargo", continuó Guerra, "los latinoamericanos también están dispuestos a entrar en conflicto por detalles sin importancia. Y esto hace que a veces sea muy complicado actuar juntos".

 

Los orígenes religiosos comunes también deberían incluirse en este marco.  Guerra no tuvo ningún problema en abordar con gran sinceridad y franqueza el tema de los evangélicos, es decir, el desplazamiento gradual de los creyentes católicos hacia las numerosas iglesias pentecostales. Para Guerra, hoy es tarea de la Iglesia católica recuperar su papel y presencia a través de una actividad social coherente e incisiva, manteniéndose lo más cerca posible de los necesitados.

 

En el plano político, Guerra pide que se reduzca toda polarización y comportamiento extremista y maximalista: "Es fundamental -concluyó- que todos los partidos no tengan como objetivo principal obstaculizar a los que están en el gobierno o, viceversa, descalificar a los que están en la oposición, sino que todos deben, conservando sus propias características y planteamientos, trabajar por el bien común". Esto puede sonar utópico, pero es el único camino para un verdadero renacimiento de América Latina.

 

En el transcurso del debate posterior entre los embajadores se abordaron temas como la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento de la democracia, los problemas de la modernización, el desarrollo del sistema educativo, el peligro medioambiental, la herencia negativa del colonialismo y el papel de América Latina en la nueva geopolítica mundial.